Donde se almacena el agua en el subsuelo??
Hoy, el ciclo planetario del agua, que moviliza anualmente del orden de 500 billones de metros cúbicos, es bien conocido, en toda su complejidad, por los especialistas; éstos se han centrado especialmente en seguir la circulación de las aguas y a cuantificar los distintos flujos de agua (precipitaciones, ríos, lagos, aguas subterráneas, etc.) que constituyen nuestra hidrosfera (véase «El ciclo del agua y el clima», en este número). Por el contrario, los poblemos de las reservas de agua han quedado relegadas a un segundo plano. La distribución del agua dulce en el mundo es muy irregular y una gran parte de este agua no se encuentra allí donde es necesaria. Si bien en términos generales los recursos hídricos son renovables y se cuantifican como un flujo, vamos a ver que en algunos casos, accesorios a escala mundial pero de gran importancia para algunos países, constituyen reservas casi no renovables a escala humana, igual que los yacimientos de hidrocarburos o de minerales.
La evaluación cifrada de los volúmenes de agua de las distintas partes de la hidrosfera se ha realizado a distintas escalas con resultados que muestran enormes disparidades entre las distintas reservas, océanos, hielos polares, aguas subterráneas, humedad del suelo, lagos, ríos, atmósfera. En los años 1960-1970, investigadores norteamericanos, como R.L. Nace (1) y soviéticos como M. I. Uvovich (2,3) efectuaron cálculos globales que sólo pretenden estimar órdenes de magnitud. Para ello utilizaron, por ejemplo, métodos geométricos para las reservas de agua libre de volumen relativamente estable, como los océanos, lagos o glaciares. También emplearon métodos basados en las concentraciones de agua medias estadísticas; éstas son más hipotéticas en el espacio, para las reservas de la litosfera, cuyos límites son más o menos vagos; también pueden ser hipotéticas tanto en el espacio y en el tiempo para las reservas de la atmósfera y del suelo, cuyo volumen es muy variable. (4) Las reservas menos voluminosas son las que tienen una cuantificación más aproximada (atmósfera, cursos superficiales de agua, humedad del suelo). Estos intentos han servido sobre todo para comparar los volúmenes medios de agua de cada subconjunto de reservas con los circulantes, con el fin de deducir los tiempos medios de renovación globales, índices estadísticos para los que sólo son significativas las diferencias. Así, M. I. Uvovich (3) calculó los tiempos de renovación medios, que para los océanos es de tres mil años, para los glaciares (casquetes polares y glaciares continentales) de ocho mil años, para los lagos diecisiete años, para los acuíferos de cuatro mil a cinco mil años, para los suelos (humedad) de un año, para los ríos de aproximadamente doce días y para la humedad atmosférica de una semana.Aguas fósiles que se pueden agotar
De hecho, los recursos de agua, desde el momento en que hubo el interés por definirlos y evaluarlos, inicialmente estuvieron asociados a los flujos mantenidos por el eterno retorno de¡ ciclo del agua, a las posibilidades de captarlos y utilizarlos: el agua es extendida como un recurso renovable por excelencia. Si bien en términos absolutos no existe casi agua subterránea totalmente independiente y desconectada del ciclo del agua natural, las aguas se desplazan a velocidades muy distintas en las capas acuíferas y a veces recorren distancias muy grandes. Cuando estas aguas están presentes en las capas subterráneas desde hace miles de años y se desplazan muy lentamente, se denominan fósiles y, como veremos, pueden agotarse.
En los recorridos terrestres del ciclo de agua, que incluyen básicamente a las aguas dulces, las reservas continentales (lagos, hielos, capas subterráneas, etc.) desempeñan un papel primordial como reguladores. Sin ellas, las aguas fluyentes naturales serían tan irregulares como los aportes meteóricos las precipitaciones que las engendran y no existiría ninguna reserva de agua permanente. Los primeros estudios sobre las reservas y la cuantificación de sus volúmenes se centraron en comprender su función reguladora y en evaluar las posibilidades de sacarle partido para movilizar los recursos de agua renovables irregulares. Entre las distintas reservas, sí bien los grandes lagos y los glaciares son reguladores eficaces en las cuencas donde se encuentran, las capas de agua subterráneas o acuíferos son mucho más frecuentes; la mayor parte de las aguas fluyentes regulares en todos los continentes, estimadas en 12 billones de m3/año de media (o sea, el 30% del caudal total de los ríos del mundo, estimado en 40 billones de m3/año,(4» se deben a estos cursos subterráneos de agua. De hecho, las aguas superficiales permanentes son aguas que primeramente han circulado por el suelo y el subsuelo.
La explotación directa del agua subterránea ya es por sí misma una forma de utilizar la capacidad reguladora de los acuíferos y, al intensificarse, se acentúa la función, reguladora al no poder extraer más agua d la que el flujo natural suministra. La mayor parte de las explotaciones de agua subterránea en el mundo se ajustan a este modelo (fíg. l). En comparación a esta función, reguladora espontánea o estimulada de la reservas naturales, principalmente los acuíferos, los reguladores artificiales, los embalses de todo el mundo (que suman aproximadamente 2,5 billones de metros cúbicos solamente regulan 2.1012 m3/año, de est forma se consigue aumentar en sólo un 151/ los caudales regulares naturales de los ríos. A decir verdad, no es tanto el volumen. de agua total de una reserva natural lo que determina su poder regulador, sino su margen de variación posible. También hay que distinguir a este respecto dos clases de acuíferos. Unos están cubiertos por terreno permeables y el aire que contienen ocupa los poros o las fisuras y los niveles de lo innatos de agua que contienen pueden variar libremente en función de su caudal, pe. lo que se les denomina acuíferos libres, lo otros están recubiertos por terrenos casi impermeables y su manto de agua subterránea se encuentra cautivo, o "presurizados" (fíg. 2): los primeros son comparables a le embalses y los segundos a las tuberías forzadas. Los acuíferos cuyo volumen de agua puede- variar libremente son mejores reguladores que los acuiferos cautivos, de volumen casi invariable.http://webs.advance.com.ar/rudemsrl/index.htm
by: rudemsrl | Visitas Totales: 1532 | Palabras: 1142 | Fecha: Mon, 8 Feb 2010 Hora: 9:06 AM | 0 comentarios
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Aldo Zanettahttp://webs.advance.com.ar/rudemsrl/index.htm
