Es importante que, al menos una vez al mes, revises la presión de tus neumáticos. Éstos son vitales para el buen funcionamiento de tu vehículo y es común olvidarse de ellos y no prestarles la atención que merecen.
Si circulas con los neumáticos más bajos (desinflados) de lo recomendado, gastarás más cantidad de combustible, y al contrario, si los llevas demasiado inflados, lo que harás será desgastar más los frenos de tu coche.
Ambas situaciones debes evitarlas, ya que, además, estarás poniendo en peligro tu seguridad y la del resto de pasajeros.
Para ajustar la presión de tus neumáticos debes tener en cuenta dos factores: el peso y la velocidad. Cos estos dos datos, podrás adecuar la presión en función de unas tabla que encontrarás en la puerta del depósito de gasolina, en la puerta del conductor o en el manual de uso del coche.
Recuerda revisar el tipo de uso que vas a darle al vehículo, ya que la presión influirá también si vas de viaje, si llevas mucho peso o si vas a circular por ciudad.
Por último, recuerda revisar la presión siempre en frío, sin haber recorrido más de 5 km antes de hacerlo. Si te resulta imposible hacerlo en estas condiciones, suma 0,3 bares a la presión indicada y no olvides comprobarlo de nuevo cuando puedas hacerlo en frío.
Si en algún momento tienes dudas o problemas, siempre puedes consultar a tu
seguro de coche o al responsable del lugar donde realices la revisión.