Publicar y Leer Articulos Gratis en Espanol - Directorio de Artículos

Seguridad, una cuestión de organización - Bolivia



Nuestra Policía es una invitación al crimen. Las calles de nuestra Bolivia no tienen defensores de la delincuencia. Es comprensible por qué en nuestro medio las despedidas más frecuentes comienzan por un “cuídate mucho”; claro, si no es uno mismo, quién podría hacerlo.

Los hechos perpetrados esta última semana, uno en Villa Fátima y otro en el mismo peaje de la Autopista La Paz – El Alto, se suman a un sinfín de atracos con muerte acaecidos en esta ciudad. Una vez más evidenciamos la poca instrucción y, sobre todo, la carencia crónica de equipamiento de nuestros efectivos policiales.

Sólo después de asistir a velatorios, las fuerzas policiales comienzan operativos, los mismos que, no le quepa la menor duda, se diluirán dentro de unos días, hasta que otro suceso delincuencial y enlutador vuelva a producirse.

Y es que el problema está en la falta de políticas continuas que se incrusta como mal endémico dentro de nuestra Policía. Las evidencias están a la vista de nuestros ojos todos los días, por ejemplo, con el Tránsito que, al igual que sus colegas de la FELCC, actúan ordenadamente sólo cuando las “papas arden”. Se movilizan en patrullajes, actuaciones para la televisión y redadas únicamente cuando surgen días o semanas fatídicas en las que la muerte es convocada por choferes desconsiderados que utilizan las carreteras del país como pista de carreras o, peor aún, confunden su cabina con un bar. Pasado un cierto tiempo, volvemos a la “normalidad”, es decir, a la ausencia de puestos de control en las terminales o las corridas a más de 100 km/h en las autopistas.

De la misma manera que los choferes, así actúan los delincuentes que, ya sean de nacionalidad boliviana o no, aprovechan estas rajaduras que existen en el esquema organizativo de nuestra seguridad, las estudia y les saca ventaja para reincidir en sus faltas ante una víctima sola, desarmada y poco capacitada: la sociedad en general.

Es toda esta población que clama mejoras para su protección, ansía inversiones para equipar a nuestros guardianes y, también, anhela celeridad en los procesos que reivindiquen en cierta forma la justicia, esa palabra que, tristemente, parece disfrazarse de un modo para unos y de otro para el resto.

Frente a este contexto que pareciera negativo y poco optimista, es cuando más debemos forjar un espíritu de trabajo y coordinación con todas las instancias civiles, policiales y gubernamentales que no sólo garantice una mínima seguridad en las calles y nuestros hogares, sino que también provoque un sentimiento de pertenencia a la sociedad en la que vivimos.

La ciudadanía junto con las instituciones y organizaciones que la respaldan, deben trabajar fusionadas para establecer un control social del accionar de la Policía. Se tiene que exigir resultados por el presupuesto asignado a este deber que es proteger a la población. Esta demanda no puede ser aleatoria, sino continua, puesto que el hecho de quedar silenciosos y pasivos no hace otra cosa que aceptar su accionar y, de alguna manera, ser cómplices de los eventos trágicos que ayer tocaron a “otra” familia, pero que mañana pueden caer sobre cualquiera de nosotros.

Al final, y una vez puesto en boga el prefijo, es simplemente cuestión de pluriparticipación.

by: ltrino | Visitas Totales: 2 | Palabras: 685 | Fecha: Wed, 7 Jul 2010 Hora: 6:40 AM | 0 comentarios

Sobre el Autor

Lic. Luis Alberto Trino Lopera, comunicador y docente universitario

Comentarios

No hay comentarios publicados.

Añadir Comentario

Su Nombre

Su Email:

Su Site:

Comentario

Enter the code shown

Visual CAPTCHA