Emanuel es un niño de 2 años. Le gusta y disfruta brincar, cantar, correr, dibujar, jugar, sube y baja con su hermano de 5 años, Emilio. Rara vez le da gripe o padece del estomago, sin embargo Emanuel lidia con una enfermedad que crece en forma desmedida en México y el mundo: DIABETES MELLITUS.
La penultima semana de junio de 2008, Emanuel comenzó a perder peso, tenia sed excesiva, orinaba demasiado y sustituyo la comida por vasos y vasos de leche,asi que visito al doctor pues ademas tenia una infeccion en la garganta. El doctor pidió una serie de analisis que nos dieron la respuesta a lo que le sucedia, tenia muy alta la glucosa en sangre y orina, cetonas y proteinas altas y sodio, electrolitos y colesterol bajos. El medico diagnosticó diabetes mellitus tipo I desarrollada de forma autoinmune.
El tratamiento se ha seguido de forma exacta, insulina humana intermedia, por su peso y estatura 12 unidades al dia, glicemias de 2 a 4 veces al dia,y si se llega a enfermar visita al doctor inmediatamente y con analisis en mano pues en los diabeticos es importante recurrir a todo a su medico. No le damos ningun producto, te o complemento que reduzca el azucar en sangre pues el depende de la insulina en primer lugar, luego ejercicio y dieta.
Los resultados en sus glicemias han cambiado de forma favorable, su glucosa se ha mantenido en niveles buenos, no hay cetonas ni glucosa en orina, mensualmente se toma un control completo.
Su carácter ha cambiado, pues solia ser muy alegre, ahora es mas gruñón, su resistencia fisica ha disminuido y como buen niño se le antoja comer todo lo que no debe, es decir azucares, de vez en cuando se tira al piso del super llorando y pateando por un danonino, un refresco, un gansito o chococrispis, tiene 2 años.
A pesar de eso Emanuel es muy inteligente y comienza a entender su enfermedad, cuando le ofrecen un dulce da las gracias y explica que tiene diabetes y no come azúcar, cuando su glucosa baja demasiado, avisa a mamá que se siente cansado y conoce su insulina, los sitios donde se aplica y a veces llora pero sabe que la insulina y las glicemias duelen pero son por su bien.
Emanuel crecerá conociendo su enfermedad, requiere fuerza, inteligencia y corazón, sin embargo su mamá, hermano, abuelos, amigos y doctores que lo rodean lo quieren y apoyan y nunca dejaran solo pues el es como un angel, pequeño y de apariencia frágil pero con gran gran fuerza.
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